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En el año de 1959, el Lic. Gustavo Díaz Ordaz en su cargo de Secretario de Gobernación a nivel Federal, dona al C.E.N.H.C.H., treinta y dos instrumentos musicales. Estos instrumentos estuvieron en exhibición en el pasillo del Edificio Central de nuestra Institución aproximadamente durante un año.
Fue hasta el año de 1960, que después de una ardua búsqueda por encontrar al mejor Director Musical, se llama al Maestro Miguel Ángel Ávila Bello, a quién se le encomendó empezar cuanto antes con la preparación de los estudiantes en solfeo y en las técnicas de los instrumentos.
Las clases se impartían en los edificios de Guardería, junto a nuestro Jardín de Niños. En el mes de Abril, tras meses de preparación se estrenó “Eleven Anclas” su primera pieza montada, siendo ésta ejecutada por las calzadas de nuestra institución.
Debido a la cantidad de trabajo y preocupados por la calidad del mismo, en 1961 se invita a participar en este gran proyecto al Maestro Jaime González Lira, haciendo una excelente mancuerna con el Maestro Ávila Bello. Deciden entonces realizar diferentes actividades musicales con alumnos integrantes de la banda e invitados especiales, con los que se formaron grupos, estudiantinas, ensambles de metales, etc. dentro y fuera del C.E.N.H.C.H. Entre esos eventos importantes destaca su presentación en el intermedio de un partido de futbol del Mundial de 1970, en cuya participación la banda tiene un gran éxito.
A petición del Coronel Raúl Velásco de Santiago en 1978, fueron unidas las bandas de Música y Guerra, debido a que se deseaba tener una banda grande en número de elementos. Esto fue desastrozo musicalmente para ambas agrupaciones, sin embargo la fama de nuestra banda pesó mas que lo calamitoso que se escuchara, y aún así las demás instituciones copiaron ese modelo de banda sin conocer la razón de ésta.
Hasta el año de 1992, en que los estudiantes Octavio Velázquez Yñigo, Gabriel Pavía Flores, José Luis Reyes Pacheco, Leopoldo Hernández Muñoz, Nivardo Flores, José Luis Romero Alarcón, y Amilcar Mendoza Toledo, preocupados por su tan amada Banda de Música, se deciden a pedir audiencia a los altos mandos del C.E.N.H.C.H. y le presentan una gran propuesta al Coronel Raúl Velásco de Santiago, la de comprar percusiones de marcha americanas. Esto no sería tan sencillo, había otros proyectos importantes para la escuela que requerían también de inversión y por ende nuestro proyecto no parecía tan indispensable por el momento, por lo que esta propuesta no se aceptó de inicio, y no fue hasta 3 meses después de insistir e insistir que por fin se aprobó el proyecto.
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